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La Comida de Mamá – Tradiciones Mexicanas Para Mis Hijos

Ahora que estamos en la temporada navideña empieza la preparación de comidas típicas mexicanas de este momento: tamales, buñuelos, champurrado y mucho más. La mayoría de nuestras tradiciones están envueltas en la cocina – haciendo y comiendo en familia. Con eso en mente quiero tomar el tiempo este año de hacer el esfuerzo y devolver estas tradiciones con las cuales yo crecí, a mis hijos.

Cuando yo era niña mis papás nos llevaban a fiestas en casas de familiares. Al parecer había fiesta sábado y domingo el mes entero de diciembre. No recuerdo mucho sobre lo que hacíamos ahí y menos con quien estábamos, pero si recuerdo que muchas veces llegábamos temprano para ayudar a hacer la comida. Me acuerdo de todas las mujeres sentadas en las mesas preparando tamales. Cada una con su hoja de elote. En la estufa otro grupo de mujeres friendo buñuelos y echando burla. Todas platicando y riendo y apresuradas para terminar antes de que llegara la gente.

Siempre esperaba con anticipó que las señoras terminaran también para poder comer. No bastaba con tan sólo oler la riqueza de la comida que hacían. Cuando podía me ponía a ayudar y entre escuchar a la plática me echaba un bocadito. Y si no me pedían ayuda buscaba los panes y el champurrado y me buscaba un lugar para sentarme.

Hace muchos años que he visto algo así. ¿Será que a estas mujeres se las llevó el tiempo? No lo sé, también puede ser que las necesidades de mis padres de trabajar horas extremas nos distanciaron de estas festividades. O, también que eso mismo las haya distanciado a ellas. Sea lo que sea, ahora tengo a mis hijos y les quiero dar la experiencia que tuve yo al crecer. La experiencia de pasar las festividades navideñas disfrutando de la misma comida tradicional mexicana que yo. Hay sólo un problema: no sé cocinarlas…

¡No me maten! (Todavía…) ¡Yo sé cocinar! El problema es que no se cómo hacer las más complicadas de nuestras comidas. Por ejemplo, los tamales. Ah, ese tamal… el mismo por el cual los güeros se someten a ser tus amores para comerlos. (Mi esposo, ji ji ji).

No es que no trate de aprender, pero cuando la ocasión se presenta hay que hacer un montón y se hacen rápidamente (y saben mejor) en grupo. Cuando hay que hacerlos en mi familia siempre son hechos por mi mamá. Ella prepara la masa y nosotros (mi hermana, mi papá) preparamos el relleno y las hojas. ¡Varias veces prepare la masa pero las mamás (y abuelas) mexicanas nunca miden los ingredientes! Se mide a sabor, dicen. 😉

La intención que me propuse es aprender.  Quiero tener la capacidad de proveer todas esas delicias navideñas para mi familia. En especial quiero que mis hijos tengan la oportunidad de pedirme a mí que les enseñe a cocinar esas comidas. Que ellos tengan por parte mía lo que yo tengo por mi mamá. Sobre todo en la familia mexicana es mamá la que con su manto (o su comida) provee el amor y la seguridad en abundancia. Es por el cual nosotras como mujeres y madres tenemos la capacidad de alegrar el corazón (y el estómago) a cualquiera.
Quiero en esta temporada que la comida de mamá siga trascendiendo el tiempo y los obstáculos culturales. Los mismos que yo me encuentro desintegrando por parte de mi matrimonio a un hombre americano. Que mi cultura mexicana siga viva en mí como mamá mexicana y que mis hijos, sean quien sea que ellos decidan sea su amor cuando grandes, puedan traer a la mesa (literalmente) su cultura mexicana.

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